jueves, 24 de junio de 2010

Pico Urbión desde la Laguna Negra.


Unos pocos días de "puente" nos bastan para realizar una escapada deseada y pendiente por tierras castellanas, me refiero a los Picos de Urbión y a la sierra de Neila, lugares a camino entre Soria, Burgos y La Rioja. Ya recorrimos parte de estas sierras hace muchos años, por entonces no teníamos niños y teníamos otra forma de disfrutar de estos montes. Por entonces nos gustó tanto que repetimos en más de una ocasión. En nuestra mente estaba poder enseñárselas a nuestros hijos, lo intentamos  el año pasado, pero las nevadas tardías no nos lo permitió. Este año, el día de San Juan, fecha particularmente  especial para nosotros, nos dio de nuevo la oportunidad.

Covaleda, pueblo serrano a los pies del mismísimo Urbión, fue el lugar elegido como punto de partida para las diferentes rutas y también de descanso después de las jornadas de monte. 

Llegamos a Covaleda después de unas tres horas de coche, descargamos, preparamos las mochilas y camino a la Laguna Negra.

¡Empezaban nuestras pequeñas vacaciones!.

Llegamos a las inmediaciones de la Laguna Negra pasado el mediodía, con un día espléndido y con el sol luciendo en lo más alto, se me antoja un cierto grado de locura y temeridad, empezar una caminata a estas horas, pero reprimo los temores y marchamos con las mochilas cargadas de agua. Abandonamos el coche y subimos andando los cerca de 2 km. de carretera que te llevan a la laguna. Pues sí, parece que vamos a pasar calor, aunque pronto dejaríamos la carretera para adentrarnos en la refrescante sombra de los pinares. En unos metros ya estábamos en la Laguna Negra, lugar de leyendas y otro paraíso natural de nuestra geografía peninsular. 

La laguna de origen glaciar situada en un circo rocoso, a cerca de 1800 mts. de altitud, rodeada de rocas, helechos y pinos. El color azul oscuro de sus aguas da pie a muchas leyendas, casi todas tan oscuras como sus aguas. Dicen que la laguna no tiene fondo y que en las profundidades de la laguna se encuentran plagadas de criaturas tan grandes, que devoran en unos segundos lo que cae en ellas. También es la morada eterna de el padre de los hijos de Alvargonzález, asesinado a manos de sus propios hijos; lo relató el propio  Antonio Machado, seguramente fascinado por la belleza de estos lugares:

“Hasta la Laguna Negra,
bajo las fuentes del Duero,
llevan el muerto, dejando
detrás un rastro sangriento,
y en la laguna sin fondo,
que guarda bien los secreto…




Dejamos la laguna y tenemos que sortear el muro rocoso, a la izquierda de la laguna parte el paso que salva la muralla. En unos cientos de metros sorteamos el empinado paso y ante nosotros se abre un terreno despejado, verde, repleto de pequeños charcos y lagunillas que se van formando por el paso de los riachuelos que pueblan el fondo de este pequeño valle alpino.

El calor sigue apretando y además vamos teniendo hambre, pero preferimos esperar a llegar a la cumbre. Pasamos un pequeño collado desde donde vemos muy cercano el pico, pasamos por otra laguna y Saika disfruta con el baño.


Seguimos subiendo y pasamos por los restos de los últimos neveros, después llegamos a un altar a los pies de la cumbre, rodeamos las últimas rocas de conglomerado, hasta llegar a la cumbre. En la cumbre perduran los restos de un mojón, seguramente tumbado por alguna tormenta o tempestad y una cruz.


No podemos más, tenemos que comer algo. Y empezamos a comer mientras contemplamos las vistas  a más de 2.200 mts. de altitud, en el lugar donde nace el Duero, famoso río que riega y da vida a algunos de los más afamados caldos ibéricos. No estaría mal disfrutar de alguno de ellos en este momento, cual mundano y a la vez divino placer.


Ahora nos toca volver, pero antes visitaremos la laguna helada, desde donde volveremos a retomar el camino de vuelta a la Laguna Negra.




Nos hacemos las últimas fotos con la Laguna Negra como protagonista, pero antes de partir al encuentro del coche, buscamos con la mirada a alguna de las criaturas que moran en el fondo de la laguna, pero el bullicio de los visitantes, hacen que se escondan aún más, eso sí, alertas y acechando, esperando el despiste de algún turista, o el atrevimiento de algún  bañista. Nosotros, preferimos refrescarnos en aguas menos peligrosas...
Después de un día tan caluroso nos espera un helado y una cerveza bien fría, mientras nos dejamos llevar por el delicioso aroma a pino, que lo inunda todo con su fragancia.

    FOTOS DE LA RUTA                 TRACK DE LA RUTA
   

domingo, 20 de junio de 2010

Los Canales de Dulla y La Cascada de Mea


Hace unos meses recorrimos parte del sendero de gran recorrido GR-85 que transcurre en su totalidad por la comarca de las Merindades, en el norte de Burgos. Nos gustó tanto el recorrido que nos quedamos con ganas de más. En esta ocasión la primera idea era realizar otra etapa del GR-85, pero debido a las últimas lluvias caídas, temíamos no poder atravesar el desfiladero de las Palancas. Buscamos otros lugares por la zona y nos pareció interesante recorrer parte de los canales de Dulla y de paso visitar la cascada de la Mea, muy cerca del lugar.

Los canales de Dulla es una serie de profundos barrancos situados en la zona meridional del complejo Ojo Guareña,  entre las localidades de Villamartín de Sotoscuevas y Quintanilla de Valdebodres.

Quedamos en Espinosa de los Monteros para tomar un café rápido y seguídamente nos dirigimos a Villamartín de Sotoscuevas, desde donde parte la ruta circular marcada como PR.C.BU-33, aunque nosotros variaríamos un poco el recorrido original. 

Empezamos a andar compartiendo tramos del GR-1, dejamos el sendero de gran recorrido para desviarnos hacía el sur buscando la cima de Dulla. Llegados a un pequeño lago artificial dejamos la ruta original para subir al collado que nos acerca al Dulla. La cuesta es corta pero empinada, una vez llegados al pequeño collado contemplamos los canales en toda su magnitud, una magnífica vista del profundo cañón con las laderas cubiertas de vegetación. Seguimos disfrutando del entorno recorriendo el cañón por la parte más alta de la ladera, casi pegados a la hilera de rocas superiores. El cañón se va cerrando y la vegetación aumenta, decidimos buscar un lugar para salir del barranco hacía la parte superior, de este modo volvemos a enlazar con el camino original.

La senda va descendiendo hasta llegar al fondo del cañón donde nos espera un pequeño riachuelo, será nuestro fiel compañero y la senda lo cruza unas cuantas veces hasta llegar a Quintanilla de Valdebodres. Llegamos con el mediodía y las numerosas fuentes del pueblo nos ayuda a refrescarnos y a calmar la sed. 

En apenas un kilómetro llegamos a la cascada de la Mea.


La cascada de la Mea es un precioso salto del río de la Mea que cae al vacío tras superar un cortado calizo, lo curioso de esta cascada es poder estar debajo del salto y rodearlo en su totalidad por su parte trasera. Este es el lugar idóneo para sacarnos la foto de grupo y descansar a la sombra del cortado.


Volvemos a Quintanilla para reponer fuerzas y comer tranquílamente a la orilla del río. 

Es hora de volver por otro de los barrancos que nos llevará hasta Villamartín de Sotoscuevas, se trata de el barranco de la Mata. Una vez superado el barranco tenemos a la vista a este pequeño pueblo burgalés.

Todavía es pronto y nos queda por visitar el sumidero de Ojo Guareña y la ermita de San Bernabé, situada al abrigo de la roca.




Todavía nos queda algo de tiempo de tomar un café en Espinosa de los Monteros y de comer alguno de sus deliciosos dulces.


  1. Fotos de la Ruta.
  2. Track de la Ruta.









lunes, 7 de junio de 2010

Desde Mildón al Caleyu (30-05-2010)


El año pasado, allá por el mes de marzo realizamos una de las rutas que más nos ha gustado: Cueto las Vacas desde Oceño. Fuimos unos cuantos a preparar la ruta y después de realizarla paramos en el bar que hay en Mildón, fue el dueño del bar el que nos habló del Saltu el Caleyu, una preciosa caída del río entre dos riscos.


Nos gustó tanto la zona que nos prometimos volver...

Ha pasado más de un año y hemos vuelto a la zona, esta vez con la primavera avanzada dispuestos a adentrarnos en los hayedos y robledales de la zona. En esta ocasión el recorrido va a ser diferente y vamos a iniciar la marcha por la garganta del río Mildón para después subir hasta la majada de Vierru, desde donde bajaremos por la riega de la dehesa en busca del Saltu.

Puede que penséis que soy un exagerado e incluso me tachéis de excesivo, pero no miento si os  afirmo que el paraíso existe y que este se encuentra en estas sierras. Profundos desfiladeros, ríos que buscan su camino entre las rocas, cascadas de agua, amplios bosques, afilados riscos, majadas con verdes campas, murmullos de agua, paz, silencio....

Fueron nueve horas de ensueño, nos olvidamos del mundo y de sus problemas, solos, ilusionados como exploradores que se adentran en lo desconocido descubriendo tierras vírgenes, que más puedo decir, todavía sale humo de la cámara, demasiada belleza para ser plasmada en unos cientos de fotografías, lo mejor es acercarse y contemplar el paraje con ojos inquietos y deseosos de captar todos los detalles.

Nuestra pequeña aventura empieza en la carretera de subida a Oceño,  la abandonamos en una de las curvas para llegar a la majada de Brazaos, asomada en el borde del desfiladero del río Mildón. Desde aquí parte una pequeña senda que serpentea por las faldas de Cueto Salvosu.


Poco a poco nos vamos acercando al río y le oímos como un susurro cada vez más fuerte, creo que nos llama: "Venid, Venid... y contemplad". Llegamos al origen del murmullo y la riega nos enseña sus secretos: discurrir de aguas, pequeñas pozas  de aguas transparentes formadas en un lecho de rocas, árboles haciendo reverencias al agua curvando sus ramas hasta rozarla, como si a través de las hojas bebieran el rico elexir de la vida.

Seguimos río arriba por el margen izquierdo, buscando los pasos entre las rocas y la crecida vegetación. Llegamos a un pequeño puente fabricado con piedras superpuetas en dos maderos, que atravesaremos para cambiar de margen y subir por una pequeña senda que enseguida coge nivel entre hayas y robles. Salimos a un claro del bosque, cubierto de vigorosos helechos de gran altura. Desde aquí las vistas son impresionantes.


Nos acercamos al mediodía y no hemos visto un alma desde que hemos salido, es como si nos hubieramos adentrado en otro mundo o en otra dimensión distinta a la nuestra. 

Tomamos un pequeño refrigerio y empezamos la parte más dura de la ruta, tenemos que subir por una de las riegas buscando el camino que lleva a la majada de Vierru. El subida se hace dura, acrecentada por la humedad y el calor reinante, aunque vamos subiendo entre hayas, la humedad es muy grande y la sensación de bochorno es tremenda.  El bosque va cediendo terreno y al fin llegamos al camino que seguimos a la derecha en busca de un cercano collado. Buscamos un pequeño pico para ver el entorno y sacarnos la foto en el punto más alto de la ruta.


Desde aquí vemos las cabañas de la cercana majada de Vierru, allí nos vamos para dar descanso a nuestros pies y reponer fuerzas con la comida. Aquí fue donde nos encontramos con una pareja que subían desde la Pernal y compartieron lugar de avituallamiento con nosotros. Después de saciar el hambre con una hermosa y florida campa a nuestros pies, era dificil  no dejarse caer en los brazos de Morfeo...


Nos apena dejar esta florida campa, pero tenemos que seguir nuestro camino, nos queda la última maravilla de la ruta: El Saltu del Caleyu.  Pronto dejamos la Majada y nos adentramos de nuevo entre los robles y las hayas, por el camino cruzamos otra riega y vemos un gran argayo que ha cambiado la fisonomía de la riega, llevándose a su paso devastador a los sufridos árboles, dando la apariencia de una gran cantera sin vegetación. Seguimos nuestro camino y pasamos un par de cascadas de agua, el bosque se vuelve más frondoso y los rayos de sol luchan por llegar al suelo. Un poco antes de llegar a la Pernal, hay una pequeña senda que baja por detras del Saltu, llegamos hasta abajo de la riega buscando el lugar por donde pasar al otro lado de la roca para contempar el Saltu, pero no había manera, Javi por un lado, Yo por otro , Pili y Ana por otro más, pero nada de nada no acertamos a encontrar el paso, el tiempo se echa encima y hay que abandonar la tarea. Decepcionados empezamos a subir de nuevo, ¡Que pesado se hace desandar lo andado sin cumplir el objetivo!.


Cruzamos la Pernal y abandonamos la pista para bajar hasta los coches que están cerca de la riega, tenemos la esperanza de ver el Saltu aunque sea de lejos. Pero el Saltu juguetón se empeñaba en no dejarse mostrar,  unas cuantas veces nos acercamos para buscarlo entre la vegetación, pero una y otra vez el Saltu se escondía, supongo que la vegetación circundante lo ha tapado y los árboles ahora están muy frondosos. Creo que no nos deja verlo, escondiendo así su secreto.


Nos faltó comernos la guínda del pastel, pero tengo que reconocer que el Saltu  del Caleyu es precioso, sin embargo solo es una pequeña parte de lo que hoy hemos visto en estas sierras. 

Dicen que no hay dos sin tres, y nosotros voveremos a seguir descubriendo esta porción del cercano paraíso asturiano.


Esta es una de esas ocasiones en que creo que las fotos se quedan cortas y no plasman la tremenda belleza y la magnitud del lugar, aún así espero que os gusten.


  1. Fotos de la ruta.
  2. Track para el GPS
¡Precaución!,Tened en cuenta que el tramo del track que baja al Salto Caleyu desde la Pernal no llega hasta la base del mismo, ya que no encontramos el paso.




lunes, 24 de mayo de 2010

Peña Rubrillo (23-05-2010)


La subida a Peña Rubrillo era una de las rutas guiadas mejor organizadas de las que ofrecían el Centro de Iniciativas Turísticas del Asón-Agüera-Transmiera (C.I.T.), y mucha culpa de esta afirmación la tienen el ayuntamiento de Ruesga, la comisión de fiestas de Ogarrio y el restaurante Casa Tomás. Gracias al buen hacer de todas estas personas, la ruta se convertía en una pequeña fiesta al regreso de la misma, con asado,  vino, melón, queso con membrillo, café y copa. ¡Vamos! todo un lujo. Creo que este año el evento se realizará el 11 de Julio, la ruta sigue partiendo de Ogarrio, pero ahora se sube al Mullir.

La ruta que vamos a hacer hoy parte de Ogarrio. Hoy el sol calienta de lo lindo y es preciso llevar una buena cantidad de agua. La ruta está señalada con alguna placa y marcas, aunque en algunos momentos estas se pierden, o nosotros no las supimos encontrar. Menos mal que tenía el track de cuando la realizamos con el C.I.T.


Enseguida empezamos a subir en dirección a el collado de San Miguel, aunque vamos subiendo entre vegetación, pinos y encinas, el calor se va notando y vamos perdiendo líquido a grandes cantidades. Después de rodear el hoyo tenemos que parar para reponer líquidos y comer algo de fruta. Seguimos subiendo y ganando altura, ahora salimos del encinar y no hay sombras, menos mal que corre la brisa y se hace algo más llevadero. El camino ahora se va perdiendo entre la garma y nos cuesta encontrar las marcas, así que lo mejor es seguir el track. Entre piedras, hierba y escondido entre los hoyos originados por la erosión de la piedra caliza, llegamos a un pequeño hayedo que nos ofrece sombra y frescor.


Descansamos, nos quitamos la sed y seguimos nuestro camino. Unos metros más y dejamos la sombra del hayedo, ahora nos espera una subida más píndia que nos acercará entre la garma a Peña Rubrillo. Héctor, que ya no hay quien lo pare, se había adelantado y nos esperaba en el alto de la Peña con Saika. Aquí el viento es más agradable y nos reconforta su roce. Nos deleitamos con las vista al valle de Ruesga , Porracolina, la sierra de Hornijo, el Pico San Vicente, el Picón del Moro, Mullir y frente a nosotros Rocías, la miro con nostalgia y con deseo, ya voy teniendo ganas de volver a subir a esta cima.



Después de la foto de rigor, nos disponemos a bajar en dirección al barrio de Barruelo, un poco antes de llegar al barrio por la carretera cogeremos un camino que parte a mano derecha y que nos lleva al barrio de la Sota. Buscamos la sombra de un Roble y a comer, aunque el calor nos quita un poco el apetito y lo único que apetece es beber y refrescarse, alguno de nosotros lo consigue en el cercano riachuelo.

Después de comer seguimos bajando en dirección a el cercano Ogarrio y según vamos llegando al  pueblo en nuestra mentes visualizamos una jarra fría de cerveza y algunos nos deleitamos mentalmente con el sabor de un rico helado, creo que solo con pensarlo empezamos a babear como Saika cuando ve comida.

Al cabo de poco tiempo llegamos a Ogarrio, después de sufrir un último tramo sin nada de sombra. Nos quitamos las botas, nos cambiamos y rápidamente a Casa Tomás a tomarnos la jarra de cerveza y a comernos un helado. Hoy no lo hemos merecido y con este día de calor es lo que más apetece. La pobre Saika es la que más ha sufrido estos rigores y yace cansada e inmovil a la sombra, a la pobre ya no le quedan ganas ni de jugar.

  1. Fotos de la Ruta.
  2. Track para el GPS.

sábado, 22 de mayo de 2010

Peña Cabarga desde la Concha de Villaescusa (16-05-2010)



En esta ocasión nos hemos quedado cerca de casa recorriendo la sierra de Cabarga, una sierra muy conocida por los habitantes de la  comarca de transmiera ( hay un dicho en la comarca que dice: "Cabarga con montera, lluvia en Transmiera"). Y aunque suene pretencioso es de suponer que también es conocida por toda España, ya  que dentro de esta sierra se encuentra el afamado e impresionante parque de la naturaleza de Cabárceno. En la cima de Peña Cabarga se encuentra el monumento al Indiano o más llanamente llamado "El Pirulí de Cabarga", que ofrece el mejor mirador a Santander, su bahía y a la ría de Solía, además si el día esta claro y despejado se pueden observar prácticamente la totalidad de las sierras y alturas Cántabras.

A Peña Cabarga se puede subir desde varios sitios, los más conocidos son desde Santiago de Heras, San Salvador y  Pámanes. Nosotros usaremos otro camino que recorrerá prácticamente toda la sierra de sur a norte, para ello nos dirigiremos a la Concha de Villaescusa, un pequeño pueblo muy especial para nosotros y que nos trae muy buenos recuerdos, fue nuestro lugar de veraneo durante muchos años y en el caso de Ana desde que tenía pañales, ya que su abuela materna es de esta localidad.

Quedamos en la Finca de Riosequillo donde dejamos los coches, esta vez somos unos cuantos y  contamos con unos guías de lujo: Cote y la pequeña Raquel, toda una campeona que poco a poco va cogiendo afición, aunque el recorrido es largo y en alguna ocasión necesita ayuda.


Nos encaminamos a la antigua estación de tren de La Concha y atravesamos la vía verde que parte de el Astillero hasta las puertas de entrada del Parque de Cabárceno en Obregón. Pronto empezamos a subir por una cuesta embarrada por las lluvias caídas durante los días anteriores. Paso paso vamos cogiendo altura y al cabo de una media hora estamos en un pequeño collado muy cerca del mirador del Rubí, excelente mirador del parque de Cabárceno.


Después de saludar a los monos  nos salimos del parque por una pista que parte a la izquierda de la zona de los linces europeos, seguimos esta pista y vamos pasando por los restos del trazado por donde bajaban el mineral hasta la ría (según nos cuenta Cote), de lo que fue una explotación minera milenaria que cambió el paisaje de esta sierra, en cierto modo y sin ánimo de compararlo, el paisaje de Cabárceno tiene cierta similitud con las Médulas del Bierzo, otra gran explotación milenaria a cielo abierto.

Seguimos avanzando con vistas a Santander y a su bahía que no nos dejarán hasta la cima de Peña Cabarga, antes de subir la parte más empinada de la ruta recuperamos fuerzas con unas barritas energéticas y calmamos la sed. Después de subir el último repecho que nos lleva a la cima, el viento gélido nos recibe y nos obliga a arroparnos. Una vez entrados en calor nos deleitamos con las vistas que ofrece este mirador natural.


Comimos al resguardo del viento con vistas a la comarca de Transmiera y a nuestra casa que la vemos perfectamente desde esta altura. Después de acabar la comida y reposarla durante unos minutos, volvimos por nuestros pasos hasta la Concha, pero antes nos paramos a despedirnos de nuestros amigos los monos y a disfrutar por unos minutos de la vista de Cabárceno, que luce un intenso verde primaveral.

Una vez llegados a la Concha y para terminar la jornada Cote y Tere nos prepararon un delicioso café acompañado con unas pasta de Toledo, ¡Uhhh que ricas!...

  1. Fotos de la Ruta.
  2. Track para el GPS.

miércoles, 12 de mayo de 2010

El Karst de la Piluca (09-05-10)


El día amanece con viento sur y con las nubes cubriendo parcialmente el cielo, parece que hoy vamos a tener suerte. Gracias a este viento el suelo está seco y esto nos viene muy bien por el recorrido que vamos a trazar.
Hoy nos vamos a el municipio de Ruesga a realizar el karst de la Piluca, se trata de un recorrido marcado como sendero de pequeño recorrido PR-S12. Es una ruta que no entraña peligros y se hace bien en una mañana, ideal para nuestros planos de ir a comer a casa (o eso pensaba yo...)


Partimos de Matienzo (pueblo situado en el mayor poljé de Cantabria), con ánimo de subir a el alto de la Piluca o las Porras (676 m) que es una modesta cima pero con unas vistas excelentes. Primero por carretera, luego por pistas y al final entre piedras y hierba coronamos esta pequeña cima. Unas barritas y algo de fruta nos reconforta y empezamos la bajada con vistas al valle de Ruesga y con la mole de Rocías altiva y desafiante a unos centímetros de nuestros dedos. 

La primavera avanza y cubre los campos y el monte de un verde intenso con miles de tonalidades, el brezo en flor despide una deliciosa fragancia, todo es una explosión de vida, un renacer del frío invierno, es sin duda la mejor época para disfrutar del monte, un verdadero reto para nuestros sentidos que no pueden abarcar tantos aromas y sonidos.

Bajando por la vertiente sureste nos encontramos metidas en los hoyos a unos buenos ejemplares de hayas ofreciéndonos rincones de ensueños.


El tiempo sigue en su discurrir y se nos echa la hora encima, hay que bajar deprisa si queremos ir a comer a casa. 
Ya casi llegando a Matienzo Ana nos dió el pequeño susto de la jornada, todos conocemos su afición de tocar a todos los animalitos que nos cruzamos por el camino en especial a los burros y a las vacas, que en esta ocasión ofrecían unas ubres cargadas de leche.


Esta vez su afición le jugó una mala pasada y al acercarse para acariciar a uno de estos curiosos animalitos, cedieron las piedras raspándose la pierna con los alambres de espino, que le dejaron su particular marca.





Todo quedo en un pequeño susto y un mal rasponazo que curaron acertadamente Pili O y Javi. En apenas media hora llegamos al pueblo y nos fuimos a casa acompañados de nuestros amigos.

Pero la jornada no acaba aquí, me esperaba una grata sorpresa ofrecida por unos compinchados amigos y compañeros de rutas, estos habían trazado una genial trama para ofrecernos una sorpresa a los cumpleañeros (Javi, Bego, José y Yó). No cabe duda que van mejorando. Una jornada que termino en fiesta, con deliciosos manjares, buen caldo, cantos, risas y una maravillosa queimada ofrecida por José. 

Sin duda que tenemos mucha suerte y es un todo un privilegio tenerlos como amigos y compañeros de fatigas, y es que son muy buena gente.

Aquí toda la genial trama del evento (aviso, no tiene desperdicio).


También os dejo las fotos de la ruta y el track del GPS.


  1. Fotos de la Ruta.
  2. Track del GPS.


martes, 27 de abril de 2010

Los Picones de Sopeña y el Hayal de la Zamina (25-04-2010)

Esta es la cuarta vez en dos años que visitamos esta maravillosa sucesión de picos que separan los valles del río Miera y del río Pisueña, si bien sus alturas no son relativamente elevadas, estas se cortan espectacularmente a la vertiente del río Pisueña ofreciendo una verdadera muralla verde, porque si algo sorprende estas montañas es el verdor que visten en la primavera y en el verano.
En todas las demás ocasiones no ha habido manera de recorrer todos los picones de esta singular crestería, por ello en esta ocasión intentaríamos quitarnos una espinita clavada desde hace dos años.
La primera idea era realizar un circuito desde el barrio de La Concha, pero decidimos cambiar la ubicación y realizarla desde el alto del Caracol volviendo por el hayedo de Zamina, situado en la vertiente del valle del Miera. Este hayedo es el de mayor tamaño del valle del río Miera y es un relicto de lo que sería todo el valle antes de ser desforestado por la imparable actividad metalúrgica de las fábricas de cañones de Liérganes y La Cavada.
Empezamos bien la mañana, el día está soleado y parece que este va a ser nuestro día. Según vamos avanzando hacía el alto de Coterotejo vamos viendo las primeras nubes de evolución en el horizonte, pero los picones siguen despejados. Una vez llegados a Coterotejo, visualizamos toda la hilera de picos con la hierba aún de color marrón quemada por la nieve caída en el invierno. Según nos vamos acercando a las primeras cumbres, las nubes hacen su aparición por la vertiente pasiega y van ascendiendo por la ladera empezando a cubrirlos.




Desde luego lo nuestro con estas cumbres es de juzgado de guardia, otra vez las dudas nos vienen a la cabeza, como esto siga así hoy no acabamos la ruta y tenemos que volver. En los siguientes minutos el cielo poco a poco se va encapotando y las nubes siguen subiendo por las laderas llevadas por el viento. Por suerte al llegar a las cumbres de los picones se elevan y no llega a cubrirlos, pero nos oculta todo el paisaje pasiego.




Al final pudimos realizar todo el cresterío y entre jirones de niebla pudimos adivinar a la cercana Vega de Pas. Llegados a el Portillo Ocijo, vamos girando de vuelta a el alto del Caracol buscando el camino que bordea las cabañas pasiegas más elevadas cercanas al hayedo.

Es hora de reponer fuerzas, tomar un trago de vino y descansar las piernas al pie de una cabaña pasiega.




Como todavía nos queda mucho camino lo mejor es recoger y ponerse a andar. Vamos avanzando por las laderas herbosas entrado y saliendo siguiendo la silueta de la montaña, al cabo del tiempo el camino nos guarda una grata sorpresa, pasadas unas cabañas el camino se vuelve calzada de piedra que se adentra en el corazón del hayedo, un par de maravillosos kilómetros entre hayas, garmas, lapiaces y profundos hoyos, sin duda un hermoso secreto el que guarda el hayedo de Zamina.




Salimos del hayedo en una fuerte pendiente y a lo lejos vemos las antenas del alto de Coterotejo, la ruta está a punto de terminar y nos lanzamos por la pista atrochando por donde podemos hasta llegar de nuevo a los coches.

Por fin hemos realizado la vuelta al completo, aunque nos vamos con un ligero mal sabor de boca al no poder contemplar en todo su esplendor los valles pasiegos de Pas y Carriedo.

  1. Fotos de la Ruta.
  2. Track para el GPS.

lunes, 19 de abril de 2010

El Amboto, por la cara norte. (18-04-2010)


El Amboto, es uno de los montes más bonitos e impresionantes de la geografía vasca, su silueta se recorta en el cielo de una forma desafiante, es una gran mole de piedra caliza con numerosas cuevas y caídas verticales, sobre todo en su cara este. La crestería que ofrece estos montes del Duranguesado entre el Amboto y el Alluitz es una de las más espectaculares, donde se encuentra el famoso paso del diablo; pero ese es otro cantar que de momento no entra en nuestras posibilidades, demasiado riesgo para quien disfruta de la montaña en familia. En este monte tan singular se encuentra la morada de Mari, también conocida como la Dama del Amboto, es la divinidad de la mitología vasca que personifica la madre tierra, la naturaleza y de los elementos que la componen, así que esperemos que Mari se encuentre de buen humor y nos permita entrar en sus dominios y subir a esta hermosa montaña.

Dejamos los coches en Arrazola y el Amboto nos recibe con su característica txapela puesta. Tenemos previsto subir a la cima por su cara norte, esta subida presenta un fuerte desnivel que se aproxima a los 1.100 m. y que se salva en menos de 4 kilómetros de distancia, es una subida sin tregua.

Desde el mismo pueblo empezamos a subir las rampas que poco a poco nos van acercando a la arista del Fraile, la cual bordearemos por la derecha en busca de la dura canal que nos acercará hasta el collado de Aguindi. Antes de afrontar la canal comemos algo, presentamos nuestros respetos a Mari e iniciamos la dura subida por la empinada canal. Poco a poco con monótono paso y con la mirada al suelo vamos avanzando y ganando altura, a veces pienso que en las subidas a los montes, sobre todo por las empinadas canales se parecen un poco al paso de las cofradías en Semana Santa: mirada al suelo, pasos cortos y sincronizados, montañeros en fila india uno detrás de otro y sudor en la frente. Es un pequeño sacrificio que hay que pagar para disfrutar de la cima, aunque ya se sabe, "sarna con gusto no pica".

Nuestros sacrifício se acaba cuando llegamos al collado de Aguindi justo por encima de la arista del Fraile, desde aquí ya solo nos queda subir por la cresta hasta la cima; la visita a la morada de Mari la dejamos para otra ocasión. La cima nos recibe con viento, frío y algo de niebla. Con tal situación solo nos dio margen para beber un poco de agua, sacar alguna fotografía y empezar a descender por la pedrera de la cara sur. Menos mal que no ha caído ni una gota de agua, sino está bajada se tornaría bastante peligrosa. Poco a poco agarrándonos a las piedras vamos descendiendo, más abajo el frío y el viento amainan y el tibio sol nos va calentando.

Una vez llegados a las campas del collado de Zabalandi nos dimos cuenta del caos que ofrece la fuerza de la naturaleza, las hayas arrancadas con sus raíces por toda la ladera abajo, aquí el ciclón Xynthia si se ha dejado sentir y las rachas de más de 200 km/h., han sido demasiado violentas para estas hayas, algunas centenarias que han cedido ante tan violento viento, ¿Tendrá Mari algo que ver en esto, enfurecida de tantas vejaciones que ocasionan los humanos a la naturaleza?...

Comimos a los pies del Izpizte, buscando los rayos del sol y resguardandonos del frío viento. Una vez saciados y descansados inicimos el regreso a Arrazola por un camino entre hayas, bordeando la cara este del Amboto. Una vez llegados a los coches, el cielo se oscurece y empezamos a oir los primeros truenos, esta vez nos hemos salvado de la tormenta, Mari ha sido generosa con nosotros.

  1. Fotos de la ruta.
  2. Track de la ruta.





lunes, 12 de abril de 2010

Circuito por Liébana.El Allende-Cueto Agero-Bejes-El Allende (10-04-2010)


Después de la Semana Santa tan pasada por agua y con tan poca actividad rutera, el cuerpo pide marcha, como además este fin de semana ha sido soleado y con buenas temperaturas hay que aprovechar y volver a la Liébana.
La ruta parte de El Allende, barrio de la localidad de Lebeña. Con un día espléndido y caluroso empezamos a subir en dirección a la canal de Cueto Agero, pico que ofrece en la cara sur una de las mejores zonas de escalada de Cantabria.

Poco a poco vamos subiendo y accedemos a la canal, aquí el desnivel se acentúa pero el camino es bueno y bien marcado. Una vez superada la canal, dejamos las mochilas e iniciamos la trepada al Cueto Agero, posiblemente el momento más divertido de la ruta, saltando cual cabritillas de piedra en piedra hasta llegar a la cumbre. Desde la cumbre las vistas son de impresión, una caída vertical de vértigo (unos 300 m.), más abajo el pueblo de Lebeña y en frente Peña Ventosa; después de sacarnos la foto y de disfrutar con las vistas, el cuerpo nos sigue pidiendo más y ahora es el turno de el Cueto de la Jontaniella y allí nos dirigimos.

El calor aprieta, se acerca el mediodía y Saika empieza a buscar las sombras improvisadas que le ofrecen Pili y Yaiza.



La subida se torna más dura y pesada, el sol hace mella y poco a poco vamos acabando con el agua. Un punto geodésico nos señala el final de la ascensión (1352 m.), momento en que aprovechamos para comer algo y saciar la sed, un poco más adelante Saika se refresca en el resto de un nevero.

Nos toca bajar por la dura canal hasta Bejes, dejamos a nuestra izquierda a Cueto Fontanilla y descendemos en dirección a el collado de las Pandillas, lugar donde descansaremos y comeremos con vistas a Bejes.



Sin agua en las cantimploras nos dirigimos a Bejes a ver si podemos saciar la sed y tomar algo fresco. Bajamos por el barrio de La Quintana, y la pequeña cuesta hasta llegar a Bejes se hace interminable el calor y la sed se acentúan, menos mal que en el albergue nos dieron unas latas frías y en la cercana fuente pudimos de nuevo llenar las cantimploras, sino la vuelta hubiera sido infernal.

Satisfechos nos dirigimos al collado Pelea en dirección a Cabañes, todavía nos quedaban fuerzas para subirlo a un buen ritmo, pese a que la cuesta parecía interminable, en menos de una hora llegamos al paso del collado para descender por una pista que sale a la izquierda y que nos llevó de nuevo a el barrio de El Allende.

Esta claro que nos resarcimos de la semana santa, la ruta tiene un recorrido aproximado de 17 kms. y un desnivel acumulado de más de 1800 mts es una ruta exigente pero muy bonita, para hacerla con buen tiempo, se pisa mucha roca y mojada se torna muy peligrosa.

Ahora ya podemos ir en paz para casa, donde llegamos cansados y satisfechos.

  1. Fotos de la Ruta.
  2. Track de la Ruta.

El Bierzo. El Castillo de Cornatel (04-04-2010)


Último día en el Bierzo y amanece radiante con un sol espléndido, ¡Que suerte la nuestra! por lo menos tenemos una buena despedida, como diría mi madre "el que no se consuela es porque no quiere". Tendremos que aprovechar la mañana y aunque no tenemos tiempo para realizar una ruta si tenemos el tiempo suficiente para visitar el cercano castillo de Cornatel.

Como muchos de los cientos de castillos que están dispersos por nuestra geografía, el castillo de Corantel está situado encima de un promontorio rocoso con un cortado de más de 150 m., una muralla natural infranqueable. Las vistas desde sus torres y almenas son privilegiadas, desde Ponferrada hasta los Ancares, por el sur la sierra de la Cabrera con los montes Aquilianos.Y así pasamos la mañana, visitando el castillo, luchando cual caballeros templarios defendiendo sus murallas,



imaginando la historia del rescate de Yaiza, la princesa de la luz y el arco iris encerrada en el torreón más alto del castillo,



y descubrimos las artimañas, venganzas y asesinatos que ocurrían dentro de sus aposentos.



Después de divertirnos y recrearnos con la visita al castillo, nos despedimos de Saturno y avanzamos por el camino de la cruda realidad: recoger, intentar que todo entre en el coche y abandonar las tierras del Bierzo. Una gran tierra con muchos contrastes, valles perdidos testigos de épocas pasadas, sitios encantados, sus caminos son recorridos por miles de peregrinos y sobre todo con muchos lugares por descubrir. Sin duda que este viaje ha sido un avance de una nueva visita a esta maravillosa comarca. Esta claro que volveremos.

  1. Fotos del día.

viernes, 9 de abril de 2010

La Tebaida Berciana y el castillo de Ponferrada (03-04-2010)


Ya hemos pasado el meridiano de las vacaciones, tercer día de ruta y no se presenta el día muy halagüeño, sigue nublado y amenaza de nuevo lluvia. Desayunamos y una ligera lluvia empieza a caer, pero no nos rendimos y seguimos empeñados en conocer el valle del silencio, echamos los trajes de agua y nos ponemos en marcha.

La carretera que va desde San Clemente de Valdueza a Peñalba de Santiago, recorre el valle del silencio y es de las que no se te olvidan fácilmente (Derrapes mentales), pero os puedo asegurar que merece la pena la tensión que produce su recorrido. Y se me ocurre pensar que este trazado estrecho y sinuoso esta pensado para proteger la joya que nos ofrece al final de su recorrido.

Peñalba de Santiago es una maravilla de pueblecito, pasear por sus calles es volver a otra dimensión del tiempo, solo rota por los vestuarios modernos que llevamos encima. El olor a lumbre y la ligera nieve que nos cae encima nos baja de las nubes y nos da que pensar que la vida en este lugar sobrecogedor es muy dura y los inviernos muy largos, aún así es un pueblo de cuento medieval con un entorno natural alucinante.

La búsqueda por el retiro solitario de los antiguos ermitaños y anacoretas se realizaba en los lugares más inhóspitos y retirados, pero también los más hermosos y mejor conservados, siempre he pensado que para las construcción de monasterios y ermitas eran elegidas las mejores situaciones, con los mejores entornos naturales, me vienen a la mente la ermita de San Frutos en las hoces del Duratón, la ermita de San Bartolomé en el Cañón del río Lobos, y otras tantas edificaciones. Esto es lo que ocurre en la Tebaida Berciana, aquí buscaron retiro y fe muchos ermitaños, anacoretas y cenobitas, para imaginar su vida de aislamiento y soledad no hay nada mejor que visitar la cueva de San Genadio, a un par de kilómetros de Peñalba de Santiago.

La pena y la frustación se adueña de nosotros, el tiempo solo nos ha dado un respiro de tres horas para visitar el pueblo y comer con los tibios rayos de sol que de vez en cuando emergen entre las nubes, pero es insuficiente para realizar la ruta prevista. ¡Que faena y que mal sabor de boca!, siguiendo con la vista el recorrido de esta ruta nos damos cuenta de que es una ruta de las buenas, de las que se disfrutan metro a metro y eso me frusta cada vez más. Pero lo mejor es no pensar en las cosas o situaciones que no se pueden cambiar ya que no te lleva a ningún sitio; y como hizo Escarlata O'Hara en "Lo que el viento se llevó", lanzamos una promesa al aire: ¡Juramos ante Dios que Volveremos a la Tebaida Berciana y subiremos a los montes Aquilianos!. Casi na, hay queda eso...



De nuevo bajamos de las nubes y todo resquicio de pena se me va con el grito de Ana: ¡Cuidado, no te acerques tanto!, y es que la física no engaña en carretera estrecha, furgoneta y coche se llevan muy mal y las ruedas del coche asoman por el precipicio, mientras maniobramos Ana se tapa los ojos y se aferra al reposabrazos; ya me gustaría ver a Carlos Saínz aquí.

Pasado el susto, a tomar un café y a visitar el castillo de Ponferrada, su historia y su entorno.



Con pena despedimos a Pili y Javi, su tiempo en el Bierzo se acabó. Después a zamparnos unas deliciosas lentejas que nos preparó Bego. Y para bajarlas nos fuimos a visitar a Saturno a contarles nuestras pequeñas aventuras mientras degustamos un orujo... o dos, ya no me acuerdo.


  1. Fotos de la Ruta.




Hayedo de Busmayor y O Cebreiro (02-04-2010)


Día segundo de vacaciones, las previsiones meteorológicas no se han equivocado y el día amanece cubierto y con lluvia, descartamos subir al Teleno o al Mostallar y decidimos hacer una ruta por el Hayedo de Busmayor, este esta situado a menor altura y con menos peligro. Con legañas en los ojos tomamos rumbo a Busmayor, la carretera serpentea por las montañas bercianas y el final de la misma corresponde con nuestro destino. La llegada no fue mucho mejor, la lluvia nos recibía con un desmesurado entusiasmo, trajes de agua y a andar.

Apenas subimos unos metros de altitud y empezamos a pisar nieve, esta muy blanda debido a la lluvia reinante, seguimos avanzando y visitamos una cueva, momento en que empezó a nevar. Seguimos nuestro caminar y se alternaba la lluvia con la nieve, el suelo empapado no absorbe más agua, por lo tanto todos los caminos eran ríos y las campas encharcadas, cascadas por todas partes, agua, agua y más agua. Con los pies empapados y "jartaos" de tanta agua decidimos acortar la ruta y buscar refugio en el bar de la localidad, ni siquiera teníamos ganas de ver las cercanas cascadas que lucían un caudal sobredimensionado.

En el bar de la localidad nos ofrecieron cobijo y un muy buen vino, así conseguimos saciar el hambre, la sed y quitarnos el frío y la humedad del cuerpo; afuera el agua seguía cayendo y esta claro que no podemos hacer nada de monte, así que la solución es hacer turismo. O Cebreiro está cerca de nosotros y no podemos desperdiciar la ocasión de visitarlo. O Cebreiro localidad gallega que ofrece cobijo y yantar a los peregrinos que realizan el Camino de Santiago, y vaya si lo hizo menudo caldo que se metieron para el cuerpo algunos de nuestros compañeros.

Visita por el pueblo para ver las pallozas, típicas edificaciones de la sierra de los Ancares y después para casa, que nos espera la degustación de los pimientos del Bierzo con lacón y sobre todo el afamado botillo del Bierzo; como se suele decir no hay desgracias que cien años dure y en la cena nos resarcimos de la mojadura del día comiendo, bebiendo vino y sobre todo riéndonos y es que la risa es el mayor reconfortante que existe, te quita las penas y te endulza el carácter.

Y aquí acaba nuestro segundo día en el Bierzo, paseito nocturno para bajar el botillo, despejarnos del orujo y a dormir, al día siguiente nos espera La Tebaida Berciana.

  1. Fotos del día.



jueves, 8 de abril de 2010

El bierzo.De Borrenes a las Médulas (01-04-2010)

Esta Semana Santa hemos realizado un viaje que teníamos pendiente por tierras leonesas, se trata de la comarca del Bierzo, lástima que no nos acompañe un ilustre berciano como es Don José, pero seguro que ya tendremos otra ocasión, porque hemos prometido volver a este paraíso natural. Nos alojamos en el pueblo de Borrenes, en la casa rural "San Vicente", una casa recién reformada y muy acogedora, allí conocimos a sus dueños, atentos y muy buena gente y a Saturno que regenta junto con Marisol el bar-restaurante del pueblo, y por cierto, vaya santo botillo que nos prepararon eso sí, regado con un buen caldo de la comarca como tiene que ser, sin duda un placer culinario.

Fue Saturno quien nos informó de la ruta que partía desde el mismo Borrenes hasta las médulas, de todo lo que aconteció en la ruta nos lo cuenta Japus en
Derrapes Mentales. El recorrido de la ruta es todo un misterio, hasta que no asomamos la cabeza por el mirador de Orellán, no descubrimos esta maravillosa obra declarada Patrimonio de la Humanidad, y vaya subidón cuando alcanzamos el mirador y contemplamos ante nuestros ojos a esta mina al aire libre, que debido a la codicia humana en la búsqueda del dorado mineral, fue forjando y erosionando el entorno hasta cambiarlo totalmente.


Tengo que reconocer que es sobrecogedor, sobre todo el color de la tierra cuando es alumbrada por los rayos del atardecer, no consigo describirl esa tonalidad, ni siquiera fotografiarla, después de unas decenas de fotos no he logrado sacar el color de la tierra, a veces el cromatismo te juega malas pasadas.


La visita a las Médulas se me antojó muy corta y nos quedamos con ganas de más, pero el sol quería dormir y nos quedaba volver a Borrenes y tuvimos que espabilar o nos coge la noche por el camino. Llegamos entre penumbras y con los últimos tintes del día, a tiempo para saludar a los últimos compañeros en llegar a la casa.


Las Médulas bien merecen otra visita más pausada y tranquila, hay muchos rincones que recorrer y descubrir pero será para otra ocasión, el día no dio para más.
  1. Fotos de la Ruta.
  2. Track de la Ruta.

Armañón y los Jorrios (28-03-2010)



El Armanón y Los Jorrios, son dos picos que se encuentran dentro del Parque Natural de Armañón en el extremo noroccidental de Bizcaia. Esta ruta ya la realizamos subiendo desde el barrio de Cueto, pero en esta ocasión la hemos realizado desde Pandillo, unas cabañas situadas por encima del barrio de Romaña, en Trucios.

Dejamos los coches y subimos por una pista sin pérdida alguna, por el camino pudimos comprobar el azote del ciclón Xynthia, muchos pinos partidos como palillos de dientes y otros totalmente deformados y doblados, parece ser que por estos lugares fue más virulento su paso.




Seguimos subiendo por la pista sin coger ningún desvío hasta el portillo de los Montijos, continuamos de nuevo por la pista (que ya se me esta antojando un poco pesada ) y al cabo de unos 300 m. atajamos hartos de tanta pista y subimos la pendiente ladera del Armañón. El armañón es una cumbre herbosa y plana de 854 m. que no tiene nada que ver con la cumbre de los Jorrios (837), un lapiaz no muy complicado de subir, si el terreno esta seco y sin niebla, porque se puede convertir en un verdadero laberinto si aparece la niebla.

Una vez sacada la foto en el mojón de la cima del Armiñón nos fuimos a la cumbre de los Jorrios, que como he dicho antes se trata de subir entre rocas siguiendo los hitos y las marcas hasta llegar cumbre, es una subida muy bonita y la cogimos con gusto después de tanta pista.

Desde las dos cumbres se disfruta de muy buenas vistas, tenemos a la ermita de las Nieves vigilante, las peñas de Ranero, más al fondo La peña del Moro y el pico San Vicente, los valles de Carranza, Villaverde y Trucios y al norte la ría de Oriñón y el macizo de Candina.

Después de comer bajamos en busca del canal que llega al cercano pantano del Juncal, y lo seguimos en dirección sur hasta encontrarnos de nuevo con la interminable pista que nos deja de nuevo en los coches.

Una ruta bonita y sin complicaciones, solo hay que tener un poco de precaución al subir los Jorrios, aunque tengo que reconocer que se me antoja más interesante la subida y bajada desde el barrio de Cueto.

  1. Fotos de la ruta.
  2. Track de la ruta.

miércoles, 7 de abril de 2010

Estacas de Truebas, en el reino de las nubes. (21-03-2010)




Nuestra primera intención era realizar una ruta invernal con raquetas por la zona de Estacas de Trueba, pero el sur es implacable y se llevó de nuevo la nieve...

El día amanece nublado, abandonamos la idea de las raquetas, sin embargo no cejamos en el deseo de dirigimos al encuentro del paso entre Vega de Pas y Espinosa de los Monteros. El camino hasta Vega de Pas sin problemas solo un poco de niebla en el alto de la Braguía. Vamos subiendo el puerto de Estacas de Trueba y poco a poco nos vamos adentrando en el reino de la lluvia y de las nieblas perpetuas. Los frentes atlánticos se ven frenados por la cordillera cantábrica donde vierten su preciado tesoro en forma de lluvia, nieve o granizo, y en las alturas de esta zona pasiega las nubes parecen encontrarse como en casa y se quedan muy agustito mojando la hierba y fabricando miles de riachuelos.

Aquí el tiempo se mide de otra manera, no hay horas, minutos ni segundos, solo hay amaneceres y atardeceres, pero cuando la niebla inunda el lugar solo hay luz o tinieblas.
Dejamos los coches y avanzamos por la carretera hasta abandonarla por el puente de Gostelario, la niebla nos moja y los paisajes quedan escondidos abrazados por las nubes que lo tapa todo, la primavera va avanzando y los anfibios están con sus tareas de preservar la especie y de llenar las charcas de huevos.


Seguimos nuestro camino dejando atrás a tan frenética actividad y subimos al Cotero los lobos para después bajar a la colladía de la Hormaza, aquí oímos el sonido del agua al caer por las rocas, se trata del río Engaña, pero en el reino de las nubes el oído suple a la vista y tenemos que cerrar los ojos para imaginarnos su curso. Seguimos nuestro caminar entre los neveros hasta llegar a las cabañas de la Marruya.

Descansamos y reponemos fuerzas en una de las cabañas resguardados de la lluvia.
Después de comer comenzamos a desandar lo andado, y ya casi al final cuando llegamos a los coches, aparece el cielo azul entre la niebla y cuando vemos aparecer la figura del Castro Valnera, vuelven las nubes juguetonas a taparlo, todo ha sido una ilusión o quizás una burla macabra de las nubes, al final la niebla lo vuelve a envolver todo.

Así son las nubes, ellas mandan y se burlan de nosotros, unas veces avanzan juguetonas en una carrera loca entre las montañas y otras veces se abrazan a ellas estableciendo su reino. Y a nosotros los mortales no nos queda más remedio que rendirles nuestro respeto y abandonar sus dominios hasta otra ocasión.
  1. Fotos de la Ruta.
  2. Track de la Ruta.

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